Respuesta corta
Los errores que más consultas le hacen perder a una pyme son: no decir en la primera pantalla qué hacés y dónde, esconder el WhatsApp, que cargue lento en el celular, textos genéricos, no dar ninguna referencia de precio, no mostrar trabajos reales, datos distintos a los de Google, formularios que no llegan a nadie, no medir y no actualizar. Casi todos se arreglan sin rehacer la web.
- La primera pantalla tiene que decir qué hacés, para quién y dónde.
- El contacto tiene que estar a un toque, desde cualquier sección.
- Probá tu web desde el celular, con datos móviles, como lo haría un cliente.
Cuando revisamos la web de una pyme antes de un rediseño, los problemas se repiten. Ninguno es grave por separado, pero juntos hacen que la gente entre, no entienda y se vaya. Acá van los diez que más vemos, en el orden en que suelen costar consultas.
1. ¿Se entiende qué hacés en la primera pantalla?
"Soluciones integrales de excelencia" no dice nada. El visitante tiene que entender en pocos segundos qué vendés, para quién y en qué zona: "Tinglados y zinguería en Bella Vista y zona norte". Si para entenderlo hay que bajar tres pantallas, mucha gente no llega.
2. ¿El contacto está escondido?
Un formulario al pie de la página de contacto no alcanza. El botón de WhatsApp tiene que estar visible en todas las secciones, con un mensaje ya escrito, y el teléfono tiene que poder tocarse para llamar desde el celular.
3. ¿Carga lento en el celular?
La mayoría de tus visitas llega desde el teléfono, muchas veces con datos móviles. Fotos pesadas, videos automáticos y complementos que nadie usa hacen que la página tarde y la gente cierre. Probala vos desde tu celular, fuera del wifi de la oficina.
4. ¿Los textos hablan de vos y no del cliente?
"Somos una empresa con años de trayectoria" es lo que dicen todas. Al cliente le importa si le resolvés su problema: qué incluye el servicio, cuánto tarda, cómo se trabaja y qué pasa si algo sale mal. Escribí como le explicarías a alguien por WhatsApp.
5. ¿No das ninguna referencia de precio?
No hace falta publicar una lista de precios si tu trabajo es a medida, pero "consultar" en todo genera desconfianza y consultas que no avanzan. Un rango, un "desde" o qué hace variar el precio filtra a los curiosos y prepara al que sí va a comprar. Nosotros publicamos nuestros precios en planes y precios por esa razón.
6. ¿Faltan trabajos reales?
Fotos de stock, renders genéricos o un portfolio vacío. Lo que convence son tus trabajos, tu local y tu equipo, aunque las fotos sean con el celular. Contamos cómo sacarlas bien en cómo sacar fotos para tu web con el celular.
7. ¿Tus datos no coinciden con Google?
El horario de la web dice una cosa, el de Google Maps otra y el de Instagram una tercera. La dirección está escrita de tres formas distintas. Eso confunde a los clientes y también a Google y a las IAs, que no saben cuál creer. Unificalo; lo explicamos en SEO local para pymes.
8. ¿Los formularios llegan a alguien?
Es más común de lo que parece: el formulario manda los mensajes a un mail que nadie revisa o directamente no funciona. Probalo hoy mismo. Y fijate cuánto tardás en responder: una consulta que espera un día suele estar perdida.
9. ¿Sabés qué pasa en tu web?
Sin analítica no sabés cuánta gente entra, desde dónde ni qué hace. Sin Search Console no sabés por qué búsquedas aparecés. Las dos son gratis y se instalan una vez.
10. ¿La web quedó vieja?
Servicios que ya no hacés, precios de hace dos años, el local anterior, la última novedad de 2023. Una web desactualizada dice "acá no hay nadie". Si no la podés editar vos, ese es parte del problema.
¿Cómo hago una revisión rápida de mi propia web?
Pedile a alguien que no conozca tu negocio que entre a tu web desde su celular y hacele tres preguntas: ¿qué vendemos?, ¿dónde estamos?, ¿cómo nos contactarías? Si duda en alguna, encontraste el primer problema. Después, hacé vos este recorrido de diez minutos:
- Abrí la web desde el celular, con datos móviles, y contá cuánto tarda en mostrarse lo principal.
- Tocá el botón de WhatsApp: ¿abre con un mensaje armado o vacío?
- Mandate un formulario a vos mismo y fijate si llega y a dónde.
- Buscá tu negocio en Google Maps y compará horario, teléfono y dirección con la web.
- Leé la primera pantalla en voz alta: ¿suena a vos o a cualquier empresa?
- Fijate la fecha de la última novedad o del último trabajo publicado.
Anotá lo que encontraste y ordenalo con la tabla de abajo.
¿Qué errores aparecen en webs nuevas?
No todo es culpa de las webs viejas. En sitios recién publicados vemos seguido el entorno de prueba bloqueado para buscadores, enlaces que todavía apuntan a la dirección provisoria, formularios que llegan al mail del diseñador y no al tuyo, y el botón de WhatsApp con un número de prueba. Por eso, después de publicar, conviene repetir el recorrido de diez minutos de arriba.
¿Cada cuánto conviene revisar la web?
Una revisión rápida cada tres meses alcanza para la mayoría de las pymes: probar formularios y WhatsApp, actualizar precios y horarios, y sumar algún trabajo nuevo. Son quince minutos que evitan perder consultas sin darte cuenta.
¿Y si la web la hizo un familiar o un conocido?
Es muy común y no tiene nada de malo: muchas webs de pymes arrancaron así. El problema aparece cuando esa persona ya no está disponible y nadie más sabe cómo entrar. Antes de cambiar nada, juntá los accesos (dominio, hosting, panel) y dejalos a nombre de la empresa.
¿Cómo los priorizo?
| Error | Impacto en consultas | Dificultad para arreglarlo |
|---|---|---|
| Contacto escondido | Alto | Baja |
| Formularios que no llegan | Alto | Baja |
| No se entiende qué hacés | Alto | Baja a media |
| Carga lenta en el celular | Alto | Media |
| Datos distintos a Google | Medio | Baja |
| Sin referencia de precio | Medio | Baja |
| Sin trabajos reales | Medio | Media |
| Textos genéricos | Medio | Media |
| Sin medición | Indirecto | Baja |
| Web desactualizada | Medio | Depende de la plataforma |
Es una orientación general según lo que vemos en revisiones de webs; en tu caso puede variar.
Empezá por los de impacto alto y dificultad baja: se arreglan en una tarde. Si tu web tiene cuatro o más de estos problemas, probablemente convenga rehacerla en vez de emparcharla.
¿Arreglo o rediseño?
Si la base es buena (carga rápido, la podés editar, la estructura tiene sentido), con ajustes alcanza. Si la plataforma no te deja cambiar lo que necesitás o el problema es de estructura, conviene un rediseño. Lo evaluamos en una auditoría al comienzo de cada rediseño de página web, conservando tu dominio y tu posicionamiento en Google. Y si la querés comparar con lo que debería tener, mirá qué tiene que tener la página de inicio de tu negocio.
